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5.10.09

En una de estas me encuentro con Frodo


Andaba yo cavilosa o pizpireta, la verdad que no recuerdo que estado de ánimo se terciaba aquella tarde, por las calles de Palma, cuando lo vi. Calle Olmos a mano izquierda, estaba apoyado en la puerta de un bar, del suyo, fumando despacio, con su camisa blanca de camarero, despeinado y con gesto meditabundo.
No era la primera vez que me fijaba en él. Las pocas veces que había entrado en su bar para comprar tabaco o tomar algo siempre me había llamado la atención su expresión reconcentrada y grave, la expresión del que sabe que aquel no es su lugar y vuela con la imaginación lejos de carajillos, cervezas y batidos. Pero hasta el otro día, cuando subía la calle y le vi, no fue cuando le identifiqué, cuando le pude poner nombre y apellidos, y hasta biografía. Gary. Gary Gilmore.

Gary en realidad no es camarero, ni español. No ha nacido en Sa Pobla y, ni mucho menos, se llama Xisco o Tolo. No, se llama Gary y nació en Provo, Utah. Nadie lo sabe, pero debajo de esa camisa se esconden varios tatuajes, tatuajes carcelarios, porque Gary ha pasado la mitad de su vida entre el reformatorio y la cárcel. Y tampoco lo sabe nadie, pero Gary ha hecho cosas terribles y estúpidas, tanto como matar a dos tipos a sangre fría. Nadie lo pensaría, pero Gary entró en un motel y en una gasolinera, encañonó a dos hombre, los obligó a tumbarse en el suelo, boca abajo, y bang, los mató de un tiro en la cabeza.

Es extraño, porque, por lo que sabía, Gary había sido condenado a muerte y ejecutado hace ya más de 30 años en Utah, o en algún que otro estado del sur de los Estados Unidos. Aunque quizás finalmente Gary se desató en el último momento de la mugrienta silla en la que iba a ser fusilado y escapó. O quizás el juez echó marcha atrás y revocó la condena. Lo de cómo llegó a Mallorca, no lo sé. Ni tampoco cómo Gary consiguió escapar aquella tarde del libro y plantarse delante de mis narices.

Cuando llegué a casa, me metí en Internet y busqué al Gary real, al que existió y cuya historia plasmó Norman Mailer en ‘La canción del verdugo’. Aquel que, efectivamente, murió fusilado en una prisión sureña. Vi sus fotos y sus rasgos, su mirada socarrona, su cara angulosa, sus manos esposadas. Y decidí que no, que ese no era Gary, por mucho que lo dijera la Wikipedia o el Google Images. Porque Gary se me apareció la otra tarde para ponerse a sí mismo rostro y cuerpo, y son tan tan escasas las veces en las que los personajes de un libro te salen al paso que ¿quién soy yo para cambiarle la cara?

16.7.09

A Pocoyó...


... se le ha subido a la cabeza lo de cotizar en bolsa. No hay más que ver la foto.

16.12.08

ho! ho! ho!

[o o o ] de "qué ye, ho?" (esto es un chiste de asturianos o algo... o algo penoso, vaya.)

Bueno, nada, que se acerca la Navidad y empiezo a notar las transformaciones en mi persona. Más alegría, para empezar. Y más ganas de pasar por alto cosas que antes no, no, no. Y en modo "vamos a llevarnos bien". Y a lo ancho también habrá transformaciones como no deje de comer chuches y "delicias navideñas" varias (incluidas las que sobraron el año pasado, glotona de piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii).

El domingo voy con amigos y familiares a ver la exposición de StarWars, y vamos a ir a la Academia, y espero sacar muy buenas notas, porque igual en otra época no, pero estando en Navidad, nada se me resiste. The force is with me, young (jaja) Rita!!!

Y el sábado es la supercena familiar con familia adulta guays. Que hay familia que está bien, pero como la guays no hay nada.

Y el jueves es la cena de curro, con surprise (que suena a malo y crítico... ah, no, eso eran las subprime) y cesta y regalos y supongo que resaca al día siguiente.

Y mañana? Me sentiré vacía mañana, así, sin fiesta ni plan-azo? Un buen plan sería limpiar y recoger y recoger y limpiar -que falta le hace, oigame usted-.

Y la semana que viene pues igual se viene Corresponsal en Palma para ser Corresponsal en Madrid y nos lo pasamos requetebien, como en los viejos tiempos de hace menos de cinco años, "que para un adolescente vale, pero para mí es una mierda de tiempo" (Enriqueta dixit).

Y, bueno, que igual ya se empieza a notar que estoy rellenando una entrada para que no parezca que el blog está muerto y que ustedes lo pasen bien.

(Hay que dejar de tomar dulce, Ritina... -oigo voces-)

3.6.08

Pensamientos de martes noche

“Por qué fue suficiente
Mirarle con los ojos
Desde allí
Si en ese mismo instante,
Su vida era tranquila y feliz.
La vino a revolver
Y se dejó hacer”

Relaciones. Líos. Noviazgos. Polvos. Matrimonios. Llamémoslo X. Ocupan una buena parte de nuestros pensamientos, sentimientos y preocupaciones. También de nuestras conversaciones. Y es difícil hablar sobre todo ello sin caer en el tópico fácil, en la frase hecha, en el prejuicio y en opinar sobre otros y, cuando hablamos de nosotros mismos, mirar para otro lado.

Porque escuchando y participando en esas conversaciones, compartiendo penas y alegrías amorosas, una se da cuenta de algo que parece universal. Todos, y digo TODOS, llegamos en algún momento a ese punto en el que perdemos los papeles, en el que no queremos ver, en el que nos dejamos llevar y seguimos adelante, aunque sepamos que no nos lleva a nada bueno.

Y hablo de muchos casos y de ninguno, de los otros y de mi misma. Llega alguien que nos revuelve por dentro, como en la canción de Bebe, y le dejamos entrar, por el motivo que sea: soledad, ganas, flechazo, frustración, amor, risas, sexo, o una mezcla aleatoria de ellos. Aplastamos a Pepito Grillo, agitamos la coctelera y ya está hecho.

Es entonces cuando empezamos a hacer el tonto. A pasar cosas, a aguantar situaciones y palabras que hasta entonces nos parecían intolerables, a no escuchar los consejos, a mentirnos con frases como “le haré cambiar”, “algún día dejará a su mujer”, “en realidad me quiere”, “sólo tonteo por romper un poco la rutina”, “no regresa a mi lado porque está confuso” o “me ha jodido, pero no lo volverá a hacer”.

Una situación que puede durar días, meses, años o incluso, toda una vida. Todo depende de nosotros mismos. Llega un día en que tu mente hace el ‘clic’ por alguna razón. Porque el otro hace algo que provoca que el vaso rebose, porque alguien nos lo hace ver… por lo que sea. Pero el muro se derrumba y la sordera y la ceguera terminan. Y, a partir de ahí, cada uno reacciona de forma distinta: sintiéndose liberado para comenzar de nuevo, llorando, cayendo en la depresión, haciendo locuras, consolándose con una botella, saltando de cama o en cama o refugiándose en eso de que ‘de todo se aprende’.

Siempre me ha parecido desolador… ese momento, digo. Porque la sensación de pérdida de tiempo siempre lo es. Porque la consciencia de haberse hecho daño a uno mismo es jodida. Y porque, desde fuera, es muy fácil ver, es muy fácil saber. Desde dentro, nos negamos a hacerlo.

10.8.07

Me se escucha?

Conversación telefónica robada a uno de nuestro técnicos de asistencia al cliente: "Eh... Ah... O for Oscar, Y... U... T for Tango, Y... Eh... Ah... E for Echo... (Horror!!! Cómo se dice arroba en inglés???!!!!) At, at!!!...". Habrá entendido algo el receptor del mensaje?
En fin, qué difícil es el directo -y más, cuando no te lo esperas-.

31.7.07

Las pestañas de Pe





Últimamente se habla mucho de las pestañas de Pe. Ya se sabe, es verano y los temas escasean. Al parecer, han denunciado, o criticado al menos, a la marca L’Oreal, de la que Penélope Cruz es imagen, por publicidad engañosa. Por lo que parece, la marca francesa osó colocar en los ojos de la actriz unas cuantas pestañas postizas para realzar los supuestos efectos “telescópicos” de una de sus líneas de rimel.

Resulta curioso que se ponga el grito en el cielo por una tontería así, más aun en un sector como el de la cosmética, en el que normalmente hay más mentira que verdad y en el que habitualmente se vende humo, o emociones, como dicen los publicistas.

En primer lugar, esta publicidad… ¿a quién engaña? Cualquier mujer que haya utilizado rimel conoce perfectamente el efecto de este producto... con un poco de suerte, alarga y espesa algo nuestras pestañas, pero el resultado queda muy lejos de los pai-pais o toldos que muestra nuestra Pe en los anuncios… por no hablar del “efecto mapache” que el rimel provoca cuando lloras, sudas o simplemente cuando pestañeas antes de tiempo.

Por otro lado, si este anuncio es engañoso, lo mismo podría decirse de todos aquellos en los que niñas que no alcanzan la veintena ni los 45 kilos se embadurnan de potingues asegurando que gracias a ellos no tienen ni una gota de celulitis ni una arruga en sus rostros. La idea que se lanza es sencilla: si te echas la crema de marras, estarás tan estupenda como las zagalas que salen en la foto. Super verídico, no te jode. Si a eso le sumamos los kilos de focos, maquillaje y photoshop que tienen detrás estos anuncios, el grado de veracidad se va directamente al garete.

Lo mismo puede decirse de los anuncios protagonizados por maduritas estupendas del tipo Sharon Stone, Andie Mcdowell o Jane Fonda, que a sus 50-70 años están estupendas, pero mucho me temo más gracias a la ayuda del cirujano plástico que a las cremas que publicitan.

O de esas en las que un famoso recomienda un producto… Por ejemplo, ¿alguien cree que si Concha Velasco tuviera pérdidas de orina lo diría en un anuncio? ¿No es engañar al personal decir que utilizas las Tena Lady esas cuando realmente no lo haces? ¿o qué cada vez que Isabel Preysler da una fiesta saca una pirámide de Ferrero a sus invitados?

Desconozco que hace saltar los resortes de las asociaciones de publicistas. Vemos que, de cuando en cuando, salta la noticia de que tal o cual anuncio ha sido retirado por engañoso o sexista, por tratar a la mujer de forma vejatoria y cosas por el estilo. Cuando esto último sucede, buscas el anuncio para ver donde está el escándalo, casi siempre comprobando que se trata de más de lo mismo.

Arriba aparecen dos ejemplos de publicidad retirada o modificada. El primero, el de Dolce&Gabbana, fue retirado por incitar a la violencia contra las mujeres. El segundo, el de YSL (el de la pelirroja desnuda) tuvo que ser girado (la imagen original era horizontal) por incitar al sexo explícitamente.

Y digo yo... hay mucha diferencia con, por ejemplo, estos otros dos? En el que aparece Kate Moss la pose y la mirada es de "quiero guerra", y en el segundo los modelos no parece que estén jugando al cinquillo precisamente... eso no es incitar al sexo?

25.7.07

El (jodido) reloj biológico

Pese a la creencia popular de esta sociedad, en la que nunca eres demasiado joven, demasiado rico ni demasiado delgado, cumplir años es bueno. Cuando llegas a los 30 estás -teóricamente, al menos- más asentado, menos inseguro, sabes más cosas, eres más independiente, disfrutas de cosas diferentes a las de los 20 años...

Sin embargo, y lo digo por experiencia propia y por algunas conversaciones recientes, para algunas mujeres (no todas, que luego me acusan de generalizar) entrar en la treintena conlleva también el comienzo de la gran putada biológica.

Porque en el momento en el que el 2 se convierte en un 3, sea por presión social sea por ritmo físico, ese tic tac que resonaba hace tiempo en tu cerebro, como un eco lejano, como un run-run al que no prestabas demasiada atención, se coloca en primer plano y comienza a retumbar... las alarmas saltan, y el tic-tac se transforma un ring atronador que te deja medio gilipollas.

De pronto, ves muchas embarazadas a tu alrededor y sus tripas te parecen bonitas, y te rodean muchos niños, con sus ojos de Bambi que parecen decirte "¿quieres ser mi mamá?", y aunque se parezcan más a Gollum que a los bebés de los anuncios, todos te parecen monísimos y te los quieres llevar a casa puestos, sin envolver ni nada...

Y ahí es cuando empieza el come-come, la duda existencial... porque aunque no sientas esa llamada uterina, el paso del tiempo es algo inapelable y te empiezas a plantear cual es la edad límite para ponerse a procrear, si se te pasará el arroz, si algún día aparecerá el padre de tus hijos (se agradecería que lo hiciera con un cartel al cuello que lo indique, mayormente para evitar errores innecesarios), o incluso si terminarás eligiendo un hijo por catálogo (de padres en el caso de la inseminación o del niño directamente en caso de adopción) y cómo demonios podrías llegar a mantener tú sola a un niño en ese caso.

Claro está, siempre que se plantean esas cuestiones, aparece una voz pretendidamente tranquilizadora (que suele pertenecer a una jovenzuela de ventipocos a las que todo esto le resbala) que dice "no hay prisa, si no, mira Ana Rosa Quintana", y a tí te dan ganas de soltar toda tu mala baba contra AR, contra la voz inocente que ha querido consolarte, contra todos los condones y píldoras anticonceptivas del mundo, contra todos los imbéciles que han pasado por tu cama sin pena ni gloria, contra el gobierno y sus 2.500 euros e incluso contra esos pobres niños que no dejan de mirarte con ojillos tiernos.

29.6.07

Al fondo a la derecha ya he mirado

Pero ahí está, "en algún lugar de la memoria" (que por lo visto es lo mismo que "reina sobre mí", que es lo mismo que "reign over me", que es lo mismo que lo que te de la gana porque todo el mundo traduce al gusto de cada uno sin considerar que el título también forma parte de la creatividad conjunta de la obra que... en fin, ellos sabrán).

El día 29 de este mes de estrena la película En algún lugar de la memoria y, aunque...

Esto es lo que pasa cuando dejas pasar varios días sin terminar una frase, con el borrador colgando entre las entradas, que se te olvida lo que ibas a decir, y esta vez era la definitiva, por fin iba a contar algo interesantísimo. (...)

Pero ahora miro el cartel y no sé qué podría ser. Que me gustan sus colores? Que no me imagino a Adam Sandler fuera de una comedieta? Que mi memoria se vuelve cada día más rácana conmigo y un día olvidaré hasta cómo se llama ese papel con el que te limpias cuando haces eso que haces en ese sitio que está en ese otro lugar... Me gustaría saber dónde está ese lugar y rescatar de él todo lo que un día supe o creí saber, todo lo que un día viví o creí vivir, y todo lo que un día soñé y, de hecho, soñé.

Ayer medio vi "28 días después" (días, no semanas). Medio vi porque me supera este tipo de películas con tanta sangre y tanto sufrimiento por todas partes. 28 días después todavía mantendré intacta la imagen de algún pobre hombre con un par de pulgares en sus ojos, porque para eso mi memoria sí que se porta.

En fin, chorradas. A trabajar, que ya es viernes! Y siento el pegote en el cartel, tan delicado él.
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But it is there, "en algún lugar de la memoria" (that by the way it’s just like "reina sobre mí", that it’s just like "reign over me", that it’s just like whatever you like ‘cause everybody translates in the mood of the day, without considering that the title also is part of the creativity of the final work that... in short, they will know).
The 29th of this month releases the film “In some place of the memory” and, although...
This is what happens when you let pass several days without finishing a phrase -the draft hanging between the entrances-, that you forget what you were going to say, and this time was the definitive one. Finally, I was going to speak about something really interesting. (...)
But now, I watch the poster and I don’t know what could be. That I like their colors? That I don’t imagine to Adam Sandler outside a “comedieta”? That my memory becomes very stingy with me and one of this days I will forget even the name of that paper with which you clean this part of you when you do that thing that you usually do in that site that is in that other place which I have forgotten its name...
I would like to know where it is that place and to rescue everything I knew or I believed to know, everything I lived or I believed to live, and everything I dreamed and, in fact, I dreamed.
Yesterday I almost saw "28 days después" (days, not weeks). I only almost saw because this kind of movies with as much blood and as much suffering exceed to me. 28 days later I still will maintain intact the image of some poor man with a pair of thumbs in his eyes, because for that my memory works well.
In short, pieces of nonsense. Lets work, that already is Friday! And I am sorry for the “pero dónde?” in the poster, as delicated as it was.

25.6.07

Ays...

Hoy, un perdido en la vida muy saludable me ha dicho por la calle "Qué guapa que sos". No suelen pasarme estas cosas, así que ha sido un "mi no entender qué tu hablar, pero no parecer lógico tú decirme". Y creo que lo ha captado. Y luego me he reído como cuando uno se ríe en plan peroquétontainaeres. Y he pensado que igual se estaba quedando conmigo. Y entonces me he puesto a analizar la situación y los posibles comportamientos que podría haber seguido ante un "guapa-sos" (esto es argenllano? espantino? ya no se usa el linda -al fin-?) de este tipo. Al menos no me soltó un "vieja buena" mexicano, porque me hubiera parado para ver qué necesitaba a pesar del maleducado "vieja". Pero para llegar al status vieja buena supongo que hay que estar realmente buena, así que nada. Yo me entiendo...

Y, partiendo de que el chico era bastante guapetón, las opciones me han parecido éstas:

1.- Aceptación

1.A.- Pasiva: "Jiji"

2.A.- Agresiva: "Pues tú tienes un culín muy acertado"

2.- Rechazo

2.A.- Pasivo: "Puf..."

2.B.- Agresivo: "Vete un poquito a la mierda"

3.- Empanada mental

3.A.- Pasiva-Agresiva-Tantodá: lo del principio (confusión mental, incredulidad, histeria, desconfianza,... y posterior estudio de la situación).

Total, que a mí me importa poco, que tengo novio (Jijijijij + Y tiene un...), pero admito sugerencias, correos con posibles comportamientos personales,... En fin, viva la antropología.

17.6.07

La lluvia en Oviedo mola más

En Madrid no sabe orbayar; partiendo de ahí... Pero también me gusta la lluvia en Madrid y este año estoy teniendo buenamala suerte con los días de lluvia por aquí.

Buena suerte porque no me gusta el calor infernal de esta ciudad, sensación que se acentúa cuando usas transporte público o vas a pie por los mundos de dios. Metro = horror!! También buena suerte porque se evita en parte el ambiente "polutivo" y el gramíneo y el... qué no tendrá el ambiente de Madrid? A veces dan ganas de sacar un tupper por la ventana del avión de turno que sobrevuela Madrid con destino a cualquier pista de Barajas; llevarlo a un laboratorio a examinar y comprarte una mascarilla de las de 3M con pinta futurista-trabajo en un gallinero. Buena suerte porque me gusta ver llover.

Mala suerte porque cada vez que llueve vuelve el dolor de cabeza intenso. Me mareo. Me dopo con analgésicos varios. Me quedo aplatanada. No rindo igual. No me apetece nada. Me canso antes. Me pongo de mal humor. Un coñazín, vamos.

Y mala suerte porque me entra morriña una vez más y quiero volver a Oviedo y que sea todo más fácildifícil (no voy a hablar de lo mal que está el empleo por Asturias, que me parece una obviedad) y poder ir andando a todas partes, y saber dónde encontrar las cosas, y que el papeleo se haga en medio pedo y que si me da la gana pueda ponerme a estudiar otra cosa con ganas y no pensando que es una locura y un grano en el culo de aquí al final de los mil años que pueda tardar si lo hago aquí y poder ver más a menudo a tus amigas de hace mil años sin complicaciones o midiendo el tiempo con colchones varios porque de lo que más falta por aquí es precisamente de eso, de tiempo, y, sobre todo, que tu familia ande cerca -aunque aquí tengo parte y eso está bien-.

Me entra la morriña y la lluvia de Oviedo la encuentro mil veces mejor.

(foto de octubre de 2005)

13.6.07

De repente... el último verano


El título del post viene a cuento de una peli que no recuerdo apenas y que se llamaba así, "De repente, el último verano". Me parece que salía Liz Taylor y me parece también que el argumento no tenía nada que ver con el tema del post, pero como siempre hago, lo pongo por que me da la gana y porque yo lo valgo.


Hace diez días, y de repente, fue mi último día de trabajo. Se acabó. Finito. Caput. Que me despidieron sin previo aviso, vaya. De las causas, prolegómenos y consecuencias, no me apetece hablar (ni creo que este sea el sitio adecuado). Pensé en hacer un post-venganza hacia el enano bracicorto que era mi jefe hasta hace tan sólo una semana, pero luego pensé que no merecía la pena.

El caso es que, de pronto, tengo mucho tiempo libre. Todo el del mundo, de hecho. Para hacer las cosas que me gustan: pasear, leer, ir de compras, ver la tele, bloggear, quedar con mis amigos, dormir, escribir (y no en este orden). Tengo 24 horas cada día, todas para mí. Pero como sucede a veces cuando obtenemos algo que deseamos mucho, cuando llega, no sabemos ni que hacer con ello. Y también, he de admitirlo, soy una persona a la que la tentación del inmovilismo y la melancolía, le vence con facilidad.

Ahora estoy en Madrid (como se puede observar en las entradas anteriores). En parte, he venido como por vacaciones y por visitar a los míos tras varios meses de ausencia, y en parte también, por evitar encontrarme en Palma preguntándome qué demonios ha pasado.

Durante años deseé cambios en mi vida sin que llegaran y, ahora que estaba contenta y que sólo quería algo de tranquilidad, no dejan de sucederse.Y no sé si es para tanto, si estoy dramatizando o exagerando, si sólo se trata de una mierda de trabajo o si estoy metiendo en el mismo saco más factores de mi vida, si es una señal de que una etapa se cierra, si he de seguir allí, volver aquí o hacer el hatillo y largarme a Tombuctú. El caso es que siento que de nuevo se abren las puertas y no sé que habrá detrás.

Supongo que hay gente que nace para tener una vida lineal, sin grandes vaivenes, y hay otros que damos tumbos constantemente, sin terminar de asentarnos.

También es cierto que me aburro con facilidad, y que el aburrimiento me aplana vitalmente, por lo que estos cambios no dejan de tener su parte positiva, pero... ¿es que no existe un término medio?

Ay, que cansino es todo...

8.5.07

Le fotologue - Políticamente incorrecta

Pues nada, que, como buena culo veo culo quiero que soy (no tomar literalmente), ha sido recordar el fotolog con la entrada de Patri en su blog y también he querido poner en nuestro blog uno que llevé durante una temporada muy rara de mi vida, trabajando en un sitio muy raro, con una mate de trabajo muy maja. Nuestro fotolog se llamaba Descuadradas (venía a cuento, pero no viene al caso) y ella firmaba como Chamizo y yo como Torpón.

Dejo aquí algunas de las entradas que hice. No sé si se entienden, porque muchas tienen que ver con el sitio raro donde trabajaba. Tampoco importa. Ahí van.

1.- La chispa de la vida

2.- Gato por liebre ("convezca"? me suena raro)

3.- Hendrix Gin

4.- Alimaña

5.- Trabajar en el imperio

6.- Dejar el imperio

7.- Con una amiga nuestra. Christmas feeling

8.- Enfurecida

9.- Ays...

10.- Reays...

11.- La vida light sin cafeína

12.- Lotería de Navidad

















25.4.07

Amanece, que no es poco

Un día de estos, y de no utilizarlas, voy a olvidarme de todas las contraseñas que necesito para todas las cuentas de correo y blogs que tenemos habilitadas. Antes de que esto suceda, aprovecho para meter un entrada vacía -de interés- ahora que tengo un poco de tiempo libre (es lo que tiene comer como un pavo).

Uhm... ¿necesito hablar de algo concreto en un blog o cualquier cosa vale? Creo que cualquier cosa vale.
Uhm... ¿puedo hablar de lo que estoy leyendo o es un coñacín? Es un coñacín, pero a falta de algo mejor...


Vale, bien, pues estoy leyendo el final del libro El Sentido Religioso (Luigi Giussani) para aportar algo a un trabajo ajeno, acabo de terminar La Catedral del Mar (de no recuerdo, pero es abogado y tiene cuatro hijos) y sigo con España Invertebrada (de Ortega y Gasset, qué bien, qué bien). De los tres me quedo con el de Ortega y Gasset, aunque el prólogo de Trillo se hace un poco petardo.

Con los últimos libros que he leído (y no necesariamente estos) he reforzado la idea que ya tenía acerca del optimismo y pesimismo -o al revés, según quién haga la lectura-. Y es que no entiendo por qué mucha gente disfraza sus momentos peores con un optimismo irreal que, a la larga, sólo puede perjudicarles. Porque, creo yo (y ya sé que no es mucho) que deberíamos darle el justo valor a los momentos malos y las jodiendas que nos caen encima, que valorarlos enorme y pausadamente y hasta recrearnos en ellos, para después poder valorar correctamente los momentos buenos. Habrá algo más vacío que un momento bueno sin haber vivido un momento malo? Por qué se piensa que hablar de lo triste, tedioso, preocupante, agobiante, amenazante,... es como propagar una pandemia al mundo? Acaso no forman parte de nuestras vidas todos estos pensamientos? Y no es mejor soltarlos al viento que dejarlos pudrir dentro?

Dar la chapa, no. Pero compartir con las personas que más te importan... totalmente, sí. Y si tiene que ser desde un blog, pues que sea así (
pesimismo compulsivo).

Sigo con lo mío, que tengo mucho curro!!

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