Fin de año 2007
Y se habrá acabado el año de nuevo. Igual que en 2006, igual que en 2005... igual que cualquier otro año. Brindaremos porque el siguiente sea mejor, o igual, aunque sepamos que, por mucho que pongamos de nuestra parte, el viento soplará como y por donde le dé la gana, como siempre.
Aunque nunca he creído en los recuentos, estas últimas horas lo están siendo, y lo bueno y lo malo que he tenido en estos últimos doce meses pasa por mi mente y, aunque suene cursi, por mi corazón. Y lucho por no actuar como mi sobrino, que si le preguntas “¿Jorge es feo o guapo?”, te dice, “guapo”, si le preguntas “¿Jorge es guapo o feo?”, te dice “feo”. Pues igual soy yo, me quedo con lo último.
Y la última semana no ha sido buena y ando algo tristona. No voy a entrar en detalle, que este blog nunca ha sido ni un diario, ni un confesionario, ni mucho menos un psicólogo barato o un quitapenas, sólo diré que se me han juntado varias cosas: despedidas inesperadas, reencuentros fallidos y reacciones decepcionantes.
Pero como tengo 29 años más que mi sobrino, trataré de no quedarme sólo con eso y sí de valorar todo lo bueno que ha llegado y se ha mantenido en mi vida: nuevos y viejos amigos, problemas de salud en la familia felizmente superados, un cambio de trabajo que al final salió bien, viajes, una familia estupenda, momentos muy felices y divertidos y más y más cosas.
Y el año que viene, a apechugar con lo malo y a disfrutar hasta el infinito lo bueno. Esa es la vida, me temo.







